Amanda y Melissa en Roma. Imposible no describirlo en español.
Si fue en Sevilla que la amistad empezó, en Roma se eternizó. La ciudad eterna fue la única cómplice del fantástico reencuentro y de todo lo que pasó en estos cuatro días. Tantas sonrisas y tantas sorpresas. Comida buena y mala. Compañías antiguas y recién hechas. Alcohol y café.

Más? Para qué? Ya no falta nada, rechazo todo lo demás. Lo que me hace daño ya no es necesario, prefiero seguir conmigo y sólo conmigo. Si quiero compañía digna, trataré de buscarla yo misma, sea en Barcelona, Floripa o Sevilla. Y si no está digna, pues… me la busco por Roma ;)

Gracias Meli, una vez más. Ha sido más que un paseo, ha sido un verdadero marco.

Saudades,
amanda

ps: quase todas as fotos em http://www.flickr.com/photos/amaykot.

Anuncios